lunes, 22 de mayo de 2017

Tukma Torrontes Tardío 2015 de Bodega Tukma

Hacía muchísimo tiempo que había probado un vino de Bodega Tukma (al cual no le hice ninguna reseña además) y me pareció buen momento para retomar esta relación etílica interrumpida.

La bodega se ubica en los Valles Calchaquíes, cerca de Tolombón. Según la página de Tukma "Los Diaguitas denominaban Tukma a su Cacique, y Tukmanao al territorio bajo su influencia, que abarcaba gran parte del Noroeste Argentino. Este fue, en el siglo XV, ocupado por los Incas, quienes dieron un fuerte impulso a la agricultura regional. Sus avances fueron aplicados al cultivo de viñedos, introducidos desde Europa, a finales del siglo XVIII."

La bodega tiene tecnología de última generación y, junto con los principales viñedos de la empresa, está ubicada en el valle de Tolombón, a pocos kilometros de la localidad de Cafayate. Además, hay otros viñedos en el valle de Angastaco (Salta) con viñas de más de 50 años de
antigüedad, otros en Huacalera (Quebrada de Humahuaca, Jujuy) a 2670 msnm y, por último, una finca en Colalao del Valle (Tucumán).


Este es un vino 100% Torrontes proveniente de la finca Angastaco ubicada a 1900 msnm y cuyas vides tienen más de 50 años. Presenta un color amarillo claro brillante, los aromas son los típicos de la cepa: florales y cítricos y en boca  es fresco con un buen final. Super bebible.

Es un vino ideal para aperitivo y para acompañar postres de chocolate. 

El precio de la botella de 500cm3 ronda los $140/160 en vinotecas. (*)

Consejo:  Me encantó. 10 Magnettos.

(*) Los precios son estimativos al dia de la publicacion de este post.    

domingo, 21 de mayo de 2017

Lo que hay que tener (Elegidos para la gloria) de Tom Wolfe

Título: Lo que hay que tener (Elegidos para la gloria)
Título original: The Right Stuff
Autor: Tom Wolfe
Editorial: Anagrama
Págs.: 360
Temas: No Ficción, Narrativa
Formato: Electrónico


 Sinopsis:
Un libro apasionante en el que Tom Wolfe investiga qué pasó realmente en la carrera espacial y quiénes eran realmente sus más directos protagonistas: los astronautas. Los astronautas procedían del mundo de los pilotos de pruebas, un mundo que fomentaba imágenes míticas, muy distintas a las del pasivo robot que deseaban los técnicos y burócratas del Programa Mercury. El piloto de pruebas, el capitán total de su nave, era el que tenía, por antonomasia, lo que hay que tener; no sólo valor, sino también una mezcla de destreza, orgullo y lacónico humor, bajo las más terribles y continuas presiones. Su simbolismo era aún el del vaquero fanfarrón. Pero en la maquinaria del mundo futuro, en el cerebro multiforme de la Máquina, no hay sitio ya para el vaquero fanfarrón: el ideal es el autómata. Y a la condición de autómatas y de conejillos de Indias quieren reducir a los bravos vaqueros. Este libro nos narra su lucha por conservar la dignidad humana. 

Mi impresión:
Llegué a este libro por casualidad. Me interesa muchísimo la historia espacial y me encontré con este título de Tom Wolfe. No había leído nada escrito por él, así que arranqué con el mismo para ver "que onda" como dicen los adolescentes y, al terminar, debo decir que me pareció excepcional.

Por lo que leí en internet, este tal vez sea el libro más importante del autor, en el cual nos ofrece el resultado de seis años de investigaciones para contarnos  como comenzó y en que consistió la carrera espacial en Estados Unidos. A Wolfe le llevo años buscar entre los archivos de la NASA, de las revistas Life y Time entre otros para entender que pretendía el gobierno estadounidense con ese gran programa espacial: ganarle una guerra de propagandas a la URSS, la cual venía obteniendo éxitos rotundos en forma implacable: Sputnik, la perra Laika, Yuri Gagarin entre otros que solo remarcaban los desastres iniciales de la recién creada NASA ("los nuestros siempre explotan").  

En cuanto a los futuros astronautas, al principio se iba a pedir voluntarios en general bajo determinadas características (peso, altura), pero tal fue el desorden en la NASA que el presidente Einsehower terminó ordenando que busquen entre los pilotos de pruebas, pero la NASA no quería pilotos ya que el cohete no requiere un conductor, sino un autómata que no hable, no se queje y se memorice los códigos de colores y aprete comandos al igual que un mono. 

Y donde hay pilotos de pruebas? En la Base Aérea Edwards (anteriormente, Base Muroc), lugar en el medio de la nada misma donde acudían y acuden los mejores pilotos de pruebas del país para probar los nuevos aviones de combate entre borracheras, fanfarronadas y viriles desafíos aéreos. O sea, lo que hay que tener: destreza, valor, orgullo y un poco de humor bajo las peores condiciones. 

Uno de los protagonistas del libro es Chuck Yeager, mito de la aviación ya que fue la primera persona que superó la velocidad del sonido y héroe de la guerra al derribar a cinco aviones alemanes en el mismo día, el cual no estará entre los siete elegidos (Glenn, Schirra, Cooper, Grissom, Shepard, Slayton y Carpenter) porque no había terminado sus estudios de bachillerato. De más está decir que para ser seleccionado había que pasar por incontables y desagrables pruebas (para el proyecto Mercury) las cuales cambiarían para los proyectos Géminis y Apolo.

Como veníamos comentando, la NASA quería reducir a estos ejemplares de testosterona a simples conejillos de indias. Y no, no iba a ser así. Este libro nos cuenta la lucha de estos astronautas por conservar su dignidad y nos habla de esta maquinaria publicitaria-informativa que era el programa espacial para transformar a los astronautas en héroes, armando imágenes y convirtiendo a los seres humanos en simples piezas de ajedrez.

Todo esto y mucho más nos cuenta Tom Wolfe con un claridad pasmosa y un estilo ágil y muy irónico (que es lo que hay que tener).

Consejo: IM PER DI BLE.

sábado, 20 de mayo de 2017

Artesana Zinfandel 2016 de Bodega Artesana

Este verano estuvimos en Uruguay y probé el rosado de Tannat de Artesana Winery, el cual debo decir me gustó muchísimo. Me sorprendió. Hoy, hicimos un desafío de Zinfandel y tuve la oportunidad de probar este vino uruguayo (único en su país producido con dicho cepa), el cual estuvo muy bien ya que compitió contra un vino californiano y un vino italiano.

Esta bodega boutique uruguaya, que se encuentra en la localidad de Las Brujas, Canelones,  se dedica a la producción de vinos de alta gama. Tiene un predio de 33 hectáreas de las cuales 8,5 están plantadas con Tannat, Merlot y Zinfandel. El corazón es la elaboración de vinos de Tannat, pero también producen este vino de Zinfandel, único en el país (esta cepa es de origen croata, se la conoce también como Primitivo y es muy popular en California). El propietario de la bodega es el estadounidense Blake Heinemann y las enólogas son Analía Lazaneo y Valentina Gatti.

Según la página de la bodega, la elaboración es muy cuidadosa, lo que permite tener un control absoluto desde la producción de la uva hasta el envasado del vino. Las partidas son limitadas.

Los viñedos se ubican 30 kms. al norte de Montevideo, lugar donde están situados la mayor parte de los viñedos uruguayos. La región tiene influencia marítima con días soleados lo cual producen condiciones similares a la región francesa de Burdeos. 
 
 
Este es un vino 100% Zinfandel, vinificado en tanques de acero y sin paso por barricas. Es un vino joven de color rojo rubí, con aromas frescos que expresan las características de esta cepa. Es de fácil beber con un final medio, pero no por ello menos delicioso. Según la contraetiqueta, la producción fue de 3300 botellas.

El precio de la botella de 750cm3 ronda los $300 (pesos uruguayos) / u$s 10 / $160 en vinotecas. (*)

Consejo:  Vale la pena cruzar el charco y probar este vino.

(*) Los precios son estimativos al dia de la publicacion de este post. 

jueves, 18 de mayo de 2017

#Prensa Bodega Humberto Canale | Río Negro es la región de la Patagonia con superestrellas

* Comparto la siguiente gacetilla de prensa con Uds. *



“SOY FAN DEL RIESLING OLD VINEYARD DE HUMBERTO CANALE”,
SEGÚN UNO DE LOS CRITICOS DE MAYOR INFLUENCIA A NIVEL MUNDIAL

Río Negro es la región de la Patagonia que elabora vinos de Pinot Noir, Malbec, Merlot y Riesling superestrellas por la amplitud térmica  y la antigüedad de las viñas.

“Soy fan del Riesling de Humberto Canale”, anuncia Tim Aktin, uno de los influencers del vino más sólidos y relevantes del mercado global dentro de su reporte 2017 presentado por estos días en Londres sobre las recientes tendencias del vino local.

“Río Negro es la región vitivinícola original de la Patagonia y fuente de la mayoría de sus mejores vinos, mostrando mucha frescura y longevidad”, afirma Atkin. “La altitud no es un factor enorme, oscilan entre 200 y 350 msnm, ni tampoco la influencia de los Andes que son mas distante desde aquí. Lo que cuenta para los vinos del sur de la tierra, es la latitud”, continua el periodista inglés, destacando que la marcada variación diurna y la antigüedad de las vides hacen que Río Negro elabore Pinot Noir, Malbec, Merlot y Riesling superestrellas.

En este marco, los cuatro vinos que integran la línea Humberto Canale Old Vineyard, Malbec, Pinot Noir, Semillón y Riesling obteniendo altas calificaciones durante el ciclo de degustaciones que Atkin realizó por distintas regiones vitivinícolas del país, ellas van desde los 90, 92 y 93 puntos sobre 100. “Cabe destacar que son exponentes patagónicos originados en viñedos puros de la región, algunos datan de 1942, otros de 1969”, agrega Guillermo Barzi, el hombre que compone la quinta generación de la familia Canale y lidera la bodega.

“Los vinos tintos argentinos han cambiado considerablemente en la ultima década, pero sus blancos han sufrido una revolución y la diversidad es cada vez mas impresionante”, sostiene el inglés. Para mí, el desarrollo mas emocionante es el renacimiento del Semillón, ahora por restablecerse como una de las mejores variedades de Argentina gracias a los vinos elaborados por Humberto Canale, entre otras bodegas que menciona el crítico en su reporte sobre la vitivinicultura argentina que recorre el mundo.
  • Old Vineyard Riesling, finca La Morita $ 220
  • Old Vineyard Semillón, finca La Milagros $ 220
  • Old Vineyard Pinot Noir, finca La Isabel $ 340
  • Old Vineyard Malbec, finca Los Borregos $340